Lebrón tiende la mano a Galán de cara al Mundial: “Este no es el momento de empezar una guerra”

A una semana del Mundial de Doha, Juan Lebrón asegura que jugaría con Ale Galán si el seleccionador lo decide, pero descarta por ahora una vuelta como pareja en el circuito.

La pregunta llevaba meses flotando sobre el pádel español, y a una semana de que arranque el Mundial de Doha alguien tenía que responderla. Con Galán fuera del Kuwait Major por lesión y su presencia en Qatar aún por confirmar, Juan Lebrón habló sin rodeos sobre la posibilidad de volver a compartir pista con [Ale Galán], la persona con la que dominó el circuito durante años y con la que mantiene una relación rota desde 2024. Y lo hizo con una respuesta que pocos esperaban: dispuesto a jugar con él todos los días si hace falta.

Lo dijo en la rueda de prensa previa al Major, junto a Leo Augsburger, a pocos días de que España salte a la pista del Khalifa buscando la revancha ante Argentina.

Un mensaje de selección, no de reconciliación

Lebrón no maquilló la situación. Reconoció que su relación con Galán no atraviesa su mejor momento, pero dejó claro que el Mundial no es el escenario para reabrir viejas heridas: “este no es el momento de empezar una guerra”. Cuando juega para España, explicó, lo hace para darlo todo por el equipo y sin resentimiento hacia nadie.

Fue más allá de la declaración general y se comprometió con el seleccionador. Si Juanjo Gutiérrez decide que juegue con Galán, lo hará sin discutir, igual que si le pone con Aimar Goñi, Coki Nieto o Paquito Navarro. Y subrayó que Galán lleva varios años rindiendo a un nivel altísimo y que eso merece respeto. Por su país, dijo, está dispuesto a hacer lo que haga falta.

Una puerta cerrada para el circuito

Una cosa es la selección y otra muy distinta Premier Padel. Cuando le preguntaron si veía posible un regreso de la pareja en el circuito, Lebrón prefirió no hacer predicciones. Considera que no es el momento, que ambos atraviesan un periodo delicado y que cada uno sigue su propio camino. También pidió que sus palabras no se conviertan en espectáculo a una semana del Mundial.

Es una frontera clara: colaboración deportiva por la camiseta, sin promesas más allá de ella.

Lo que está en juego en Doha

La conversación llega envuelta en una incertidumbre real. Galán se perdió Kuwait por una lesión de la que no se han dado detalles, y no se sabe en qué estado llegará al Mundial. Si finalmente está disponible, el cuerpo técnico tendrá sobre la mesa una de las combinaciones más llamativas del torneo. Si no lo está, la pregunta se vuelve teórica. En ambos casos, Lebrón ya ha dicho lo que tenía que decir.

El contexto tampoco es menor. Lebrón y Augsburger llegaron a la final de Milán, aunque perdieron ante Tapia y Coello, y llegan a Kuwait con una temporada de altibajos tras el título de Bruselas.

Augsburger y el trabajo mental

Sobre su compañero actual, Lebrón no tuvo dudas: volvería a elegirle sin pensarlo. Destacó su capacidad para ganar en los momentos difíciles, cuando el partido está igualado, y la definió como una cualidad poco común en un jugador tan joven.

También habló del aspecto mental, el que más ha marcado el debate sobre su carrera. A sus 31 años, dijo que sigue trabajando con un psicólogo y que le cuesta poco hacerlo, aunque lo difícil es mantener el progreso durante toda la temporada. Y, preguntado si hoy es mejor que cuando era número uno, prefirió matizar: reconoce avances, pero aquel era el número uno del mundo, algo que ya no es.

Con Galán en el centro del debate y el Mundial a siete días, Lebrón deja una imagen distinta a la de Valencia: la de un jugador que, al menos de cara a la selección, ha decidido apartar el pasado.